Corrección de costuras: cuándo vale la pena y cuándo no
Una prenda cara mal ajustada se ve peor que una barata bien ajustada. Pero no todo tiene arreglo.
Con veinte años haciendo esto, la conclusión es sencilla: el ajuste importa más que el precio de la etiqueta. Un saco de oferta bien entallado se ve mejor que uno de marca que le queda grande a su dueño.
Lo que casi siempre se puede arreglar
Largos de manga y de bastilla, entalle de cintura y costados, hombros que caen de más, cierres que fallan y forros rotos. Todo eso es trabajo de rutina y cambia por completo cómo cae la prenda.
Lo que se complica

Achicar hombros en un saco estructurado implica desarmar media prenda. Se puede, pero a veces cuesta más que la prenda. Lo mismo con reducir varias tallas de golpe: la ropa tiene proporciones internas que no se mueven parejo.
Lo que no tiene caso
Tela desgastada, decoloración o una prenda que necesita crecer más de lo que sus costuras permiten. Cuando pasa, lo decimos de una vez en lugar de cobrar por un trabajo que no va a quedar bien.
Siempre revisamos la prenda antes de cotizar. Si no vale la pena, lo escuchas de nosotros primero.

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