¿Cuánto tarda un vestido hecho a la medida?
La respuesta corta es entre seis y doce semanas. La respuesta larga explica por qué, y por qué apurarlo sale caro.
Es la primera pregunta de casi todas las clientas, y la respuesta honesta incomoda un poco: un vestido a la medida no se hace en una semana. Tampoco debería.
Las semanas, una por una
La consulta y el boceto se llevan la primera semana. Ahí se define el modelo, se toman las medidas y se escoge la tela; si la tela hay que pedirla, súmale de una a tres semanas más.
El corte y el armado del molde toman dos o tres semanas. Después vienen las pruebas: mínimo dos, idealmente tres, con siete a diez días entre cada una para hacer los ajustes.

El acabado final —forros, cierres, bordado a mano si lleva— se lleva las últimas dos semanas. Y siempre conviene dejar una semana de colchón antes del evento.
Por qué apurarlo cuesta
Cuando el tiempo se recorta, lo primero que se sacrifica son las pruebas. Y las pruebas son exactamente lo que separa un vestido a la medida de uno comprado: son el momento en que la prenda deja de ser un molde y se vuelve tuya.
Si vienes con menos de seis semanas, se puede hacer, pero se trabaja distinto: modelos más sencillos, telas que ya estén en casa y una sola prueba. Preferimos decírtelo antes que prometerte algo que salga a medias.

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